Si hay algo que caracterice a esta marca suiza es la espectacularidad de los modelos que lanza al mercado, desde el Cyan, el Mono Ego, el Advantige R One, el Roadster, el Viper Celeno; pero el modelo Splash supera a los demás de una forma aplastante ya que supone toda una revolución por sus prestaciones.
Estos prototipos, que suelen ser presentados en los grandes salones internacionales para que sean admirados por los allà presentes, son coches que nunca saldrán a la calle, lo cual no es impedimento para que las ideas que presentan no sirvan en el futuro para completar algún coche de serie. Esta compañÃa tiene fama de innovar siempre, de añadir accesorios, presume de carrocerÃas, de tuning y de acertar cada vez que se inventa algún prototipo para los particulares o para la industria. Sobre todo son sus diseños atrevidos lo que suelen apreciar más sus seguidores.
Uno de los destacados de Rinspeed es el Advantige R One, un ejemplar arriesgado que se asemeja a los grandes monoplazas de la Fórmula 1, y que tenÃa la gran peculiaridad de funcionar con un combustible de tipo convencional o con un gas que llegaba a través de una procedencia bastante extraña, los residuos orgánicos, sobre todo verduras. Contaba con un motor de 120 caballos, de 1´8 litros, lo que le permitÃa superar con creces los trescientos kilómetros por hora. El coche llevaba un chasis compuesto de aluminio, una carrocerÃa de varios materiales diferentes, y además tenÃa un mecanismo especial que hacÃa bajar el puesto de conductor cuando el coche superaba los 75 km/h.
Grandes velocidades también alcanzaban otros modelos similares de Rinspeed, el Mono Ego, y uno de sus derivados llamado E-Go Roket, ambos inspirados en coches más clásicos, no tan modernos como los que harÃa posteriormente la compañÃa y que superaban sin dificultad los 250 kilómetros hora. El problema era que vehÃculos clásicos habÃa muchos, y algunos de ellos despertaban más añoranza a los especialistas que estas nuevas adquisiciones que se remontan a otros tiempos. Por lo tanto en la última década lo que levantaba más expectación eran diseños más radicales, que puedan llegar a impactar, como es el caso del X-Trem, mucho más práctico, funcional, indistintamente para trabajo y ocio y que contaba con el sistema hovercraft para adaptarse a la nieve, el agua o terrenos complicados.Â
El Presto, que apareció en 2002, contaba con la gran variedad de disponer de un sistema revolucionario que permite encoger y agrandar el tamaño del vehÃculo según las necesidades del conductor en cada momento, y además podÃa hacerlo en muy poco segundos. Todo tocando un solo botón. PodÃa pasar el vehÃculo de tener cuatro plazas a solamente dos y a la inversa, por lo que se puede jugar con las posibilidades que ofrece este coche si en un momento dado se lleva más equipaje o más personas en su interior. Desde luego es un sistema muy útil para los problemas de tráfico y los de aparcamiento.
Otro modelo de ensueño, el Bedouin, fue creado por Franck Rinderknecht y cuanta con un motor de seis cilindros de tipo Boxer y con unos números similares a algunos Porsche: 3.600 c.c. de cilindradas para 420 CV de potencia. Este ejemplar, que no está diseñado para ser utilizado por la calle, tiene una estructura muy agresiva y una mecánica que se basa en el gas natural para ser impulsada. Es una unidad que derrocha potencia por sà mismo de manera espectacular lo que le hace reproducir un sonido realmente estremecedor y al mismo tiempo inconfundible. Posee un techo que se puede modular y además dispone de un portón trasero que puede ser plegado por medio de un sistema eléctrico. El coche en sà alcanza una velocidad que tiene su lÃmite en los 250 kilómetros por hora y la capacidad de pasar del estado de reposo a los 100 en un tiempo que no llega a los seis segundos. Por lo demás destaca por su cristalerÃa, que también se observa en los pomos y las puertas, un moderno reproductor de DVD y su sentido ecológico.
El nuevo Rinspeed, el Splash, que apareció en 2004, rompe con todo lo visto hasta entonces en esta marca y se lanza a ideas hace unos años impensables. Parece increÃble que un coche pueda volar y nadar, pero todo es posible cuando se trata de esta compañÃa suiza y los fabricantes dan rienda suelta a su imaginación. Este modelo es una mezcla extraña entre un deportivo y una lancha motora, un anfibio que puede circular con normalidad por una carretera y después tener una transformación que le convierte en un barco que puede navegar por el agua. La idea no es del todo novedosa pero sà la perfección que puede llegar a alcanzar, una velocidad en el agua de 80 kilómetros hora, lo que equivale a 45 nudos, gracias a un sistema de flotación. El conductor sólo tiene que accionar unos botones para que las ruedas tradicionales del coche se conviertan en pocos segundos en una especie de brazos, que en forma de patines sostienen la estructura del coche como las propias quillas de los catamaranes o similares. En realidad el vehÃculo una vez que lleva a cabo esta transformación se mantiene suspendido sobre el agua unos 60 cm.
El Splash se alimenta de gas natural y gasolina y cuenta con un motor turboalimentado con dos cilindros de 750 c.c. por lo que desarrolla una potencia de 140 caballos. Puede alcanzar en carretera los 200 km/h y llega a los 100 en sólo seis segundos. Dispone de una carrocerÃa que es plegable, que se alarga considerablemente cuando el vehÃculo está en el agua, y su peso es bastante inferior a lo habitual, poco más de 800 kilogramos en vacÃo debido a su construcción con materiales ultraligeros. Durante bastante tiempo este modelo sólo estuvo en los dibujos y las mentes de sus fabricantes pero el sueño de ponerlo en marcha se hizo realidad y el asombro que despertó por sus enormes innovaciones ya es un hecho imposible de obviar.
Con este último modelo parece que todas las fronteras están superadas, antes con la versión Bedouin, donde el coche se podÃa acortar y alargar según las necesidades del conductor en cada instante, daba la sensación que ya estaba todo inventado, que tal caracterÃstica no podÃa ser superada nunca o por lo menos en mucho tiempo, pero en un visto y no visto ya tenemos coches que van por el mar, por los rÃos de forma natural sin que el agua presente un impedimento. El mercado está abierto para continuar asombrando al usuario.

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