Henry Ford nació en Dearborn, Michigan, (Estados Unidos) el 30 de julio de 1863. Hijo de unos granjeros que procedÃan de Irlanda y que como otros muchos se trasladaron a América, desde muy niño ya demostró una afición destacada por el mundo de la mecánica.
Cuando era todavÃa un niño quedaba impresionado por las enormes locomotoras que veÃa en las estaciones de ferrocarril, algo verdaderamente extraordinario para él.
Siempre fue muy buen estudiante y supo compaginar sus estudios secundarios en las escuelas públicas de la zona, en Dearbon, con las labores agrÃcolas y ganaderas que tenÃa que desempeñar para ayudar en la granja de sus padres. En este perÃodo de su vida ya empezó a poner en marcha sus aficiones y construyó el primer artilugio que querÃa convertir de alguna forma en tractor, aunque lo más curioso fue el nombre que Henry Ford le puso, “Fordson” (el hijo de Ford).
En 1879 abandona definitivamente la granja y va andando él solo a la ciudad de Detroit, con el propósito de ser mecánico. No tardarÃa mucho en conseguirlo pero su estancia en ese lugar fue muy fugaz, sólo duró seis dÃas. Después probó fortuna en una fábrica de fundición donde ya se logró quedar nueve meses. En los años posteriores trabajó en la Detroit Dry Dack Engine Works, que consideró un buen lugar para familiarizarse con el oficio durante un tiempo.
En 1888 se casó con Clara James Bryant, con la que pasarÃa el resto de su vida. Tres años después Henry Ford comenzó a trabajar en la Edison Illuminating Company, en la que tuvo un puesto de mayor responsabilidad, era ingeniero jefe de un grupo de mecánicos. Durante ese perÃodo logró construir su primer coche que tenÃa dos cilindros, con algunos adelantos como la posibilidad de refrigerar el agua y otros inconvenientes: no habÃa marcha atrás. Tampoco supuso una gran revolución. Después de vender un número considerable de vehÃculos, Ford dejó la Edison y se dedicó a la fabricación de coches por encargo. Pero no se conformaba con eso, su forma de ser era revolucionaria, no se contentaba con lo ya logrado y tenÃa un espÃritu de superación que le hacÃa ser ambicioso en cualquier circunstancia. Por lo que el siguiente paso era evidente, a la edad de 40 años, en 1903, decidió fundar su propia compañÃa, la Ford Motor Company, donde lo primero que hizo fue establecer un modelo estándar para salir beneficiado desde el punto de vista económico y contar con un mercado final más amplio.
Cinco años después de sus inicios, la empresa Ford puso en marcha la fabricación del modelo T, pero tuvieron que pasar otros cinco años más para su producción. Era el coche más poderoso que existÃa, llegaba a alcanzar una velocidad máxima de 72 Km/hora, todo un récord para ese momento. El modelo Ford-T, todos en color negro, se vendió prácticamente solo, sin necesidad de una campaña publicitaria de grandes inversiones, ya que las cifras de ventas hablaban por sà mismas: consiguieron vender 500.000 unidades en 1916, dos millones en 1923 y, para 1927 la cifra superó los 15 millones de coches. No tenÃa competidor.
A partir de los años veinte la Ford Motor Company dejó ser la empresa número uno del sector. La General Motor era la mayor amenaza con su modelo Cheovy, propiedad del magnate J. P. Morgan, y la Chrysler. La compañÃa de Ford no cayó en la cuenta de que el verdadero secreto del negocio era lanzar un modelo novedoso cada año, cosa que sà hicieron sus competidores. A pesar de todo no fue la ruina para la empresa de Henry, el Ford-T seguÃa dando sus frutos, compró algunas filiales y comercializó el Fordson.
El tan esperado nuevo modelo llegarÃa en diciembre de 1927, y se trataba del Ford Modelo-A, bastante más moderno, lujoso y más completo en todos los sentidos, pero que en el mercado no tuvo el mismo éxito y la misma trascendencia que su predecesor. Esta novedad, junto con el nuevo coche que sacarÃa dos años después, el Ford V-8, le permitió recuperar algo del prestigio perdido en los años anteriores, pero el primer puesto en ventas era un listón demasiado alto para los Ford en ese momento, en cualquier caso fue una buena inyección económica. Sorprendentemente donde empezó a cosechar más éxitos fue en Europa gracias a la colaboración de Rockefeller y de Harvey S. Firestone.
Poco tiempo después empezaron a surgir nuevos problemas para Ford, en este caso con la justicia. Entre los años 1.937 y 1.941 la empresa no reconocÃa a ningún sindicato que representara a los trabajadores que allà estaban contratados. En estas circunstancia violaba la ley nacional estadounidense sobre relaciones laborales por lo que fue condenado en el juicio. Tras la huelga de sus propios trabajadores de la fábrica que tenÃa en su poder en Michigan tuvo que realizar los denominados contratos tipo para no volver a ser juzgado .
Pese a lo que pudiera parecer, Henry Ford también dejaba relucir su parte más humana en algunos hechos que le honran. Por ejemplo creó en 1919 el Hospital Henry Ford de Detroit, al que donó unos siete millones de dólares, que en ese momento era una gran cantidad de dinero. Del mismo modo invirtió su enorme capital en varias instituciones culturales, educativas o de carácter caritativo. Fue editor del semanario llamado Dearbon Independent, que en una etapa anterior dejaba ver sus ideas antisemitas. Ford no se lo pensó dos veces y rechazó de plano ese tipo de temas e incluso exigió el escrito de una disculpa pública a todos los judÃos que se hubieran visto perjudicados anteriormente. Pero su mayor herencia empezó a gestarse en 1936, cuando creó la Fundación Ford, en la que incluyó buena parte de su riqueza para que fuese utilizada en temas humanitarios como la lucha contra la pobreza, la ayuda al Tercer Mundo, la conservación del Medio Ambiente etc.
En 1945 su estado de salud le impidió hacer sus actividades habituales. MorÃa en 1947 en Dearbon, dejando una fortuna espectacular que rondaba los 500 ó 700 millones de dólares. La mayorÃa de todo eso fue a parar a sus dos grandes legados la Fundación Ford y Ford Motor Company.

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Me gustarÃa felicitaros por la biografÃa sobre Henry Ford y animar a todo vuestro equipo a continuar asÃ.