“He intentado retratar la velocidad de forma pictórica” esta fue la frase exclamada por el genio del Popart, Andy Warhol tras representar en una de sus obras a uno de los automóviles míticos por excelencia, el BMW M1.
Fue en el año 1978 cuando este gran deportivo vio la luz creando gran admiración entre el público debido principalmente a las prestaciones de este bólido que dejaron boquiabierto a más de uno de los asistentes que acudieron a este acto de presentación. Este coche con motor proveniente de la competición fue el primero de una serie que daría mucho que hablar ya que los BMW M1 se mantuvieron en el mercado a lo largo de los años.
Entre algunas de las características de este vehículo debemos destacar el motor de seis cilindros con potencia de 277 caballos con lo que quien pilotara esta maravilla del motor podía pasar de 0 a 100 kilómetros por hora en 5,6 segundos. En cuánto a la velocidad máxima alcanzada por el BMW M1 era de 262 kilómetros por hora. Además debemos referirnos a que el motor de este vehículo estaba formado por los famosos seis cilindros en línea de 3.453 centímetros cúbicos.
La tasa de comprensión era de 9.0:1, algo que en aquella época era significado de un excelente rendimiento. De este modelo se fabricaron dos versiones ya que una estaba destinada a la competición y otra a la calle, de este modo fueron un total de 465 unidades de BMW M1 los que se fabricaron.
En los inicios del BMW M1 tenemos que remontarnos al año 1976 cuando Jochen Neerpasch, quien era un anciano piloto de carreras profesionales se convirtió en el responsable del departamento de competición de la marca, con lo que se le confió la misión de desarrollar un automóvil completamente nuevo que sería creado bajo la responsabilidad de Motorsport; así para sacar a la venta este gran deportivo fueron varias las cabezas pensantes que se unieron, tal es así que fue Lamborghini quien se encargó de diseñar el bastidor, mientras que BMW confeccionó el motor y Giugiaro la carrocería que destacó debido a su forma y suavidad de superficie.
Debemos decir que el estilo del M1 se inspiró de una forma muy marcada en el prototipo del BMW Turbo que había sido realizado por Paul Bracq en el año 1972 y que fue presentado en la ciudad de Génova. El hecho de que tres grupos se juntaran supuso un gran esfuerzo que se vio recompensado con el producto final que se convirtió en un vehículo cómodo y práctico. Fue la propia BMW quien se dio cuenta que para llevar a cabo este proyecto necesitaba la colaboración de los más grandes, por eso eligió a Lamborghini, Michelotti y el gran diseñador Giugiaro que por aquel entonces trabajaba en Italdesign. Fue este último quien diseñó la carrocería que se realizó en fibra de vidrio y que obtuvo una forma general privilegiada que era asociada con lo aerodinámico. Gracias a sus líneas la M1 contaba con un perfil típicamente relacionado con los coches deportivos de los años setenta aunque se alargaron determinadas piezas que denotaron un avance con respecto a dichos automóviles de la década anterior.
Otras piezas que ayudaban a aumentar esa diferencia positiva para el M1 eran los extractores de aire caliente diseñados en plástico negro y situados a los lados del coche que daban un toque más elegante y vanguardista a este auto. Debemos tener en cuenta que fue el gran Giugiaro quien se encargó de dicha carrocería con lo que la elegancia del exterior del BMW M1 perduraría en el tiempo tal como era la firma de este excelente diseñador. Debemos hacer mención también a los radiadores que además de refrigerar suponían una entrada de aire. En lo referente al interior de este vehículo su estructura es la representación de toda una época debido a sus líneas y colores.
Pero a pesar de las excelentes prestaciones en cuánto este vehículo apareció en el mercado empezaron a surgir diferencias entre los grandes socios ya que Lamborghini estaba pasando por una crisis económica con lo que BMW tuvo que crear una nueva alianza con la empresa Stuttgart Baur que pasó a ser la encargada de montar los BMW M1.
BMW continuaba manteniendo una excelente relación con los ingenieros de Lamborghini con lo que en cuánto algunos de ellos se juntaron para poner en pie un proyecto denominado “Italengineering” dejó de lado a la Stuttgart Baur y puso a los ingenieros de la BMW al mando de los M1. Fueron éstos últimos quienes diseñaron el chasis que destacaba por la suspensión a cuatro ruedas independiente y asegurada por brazos triangulares de diversas medidas. Esto se combinaba con los perfectos resortes amortiguadores y con los frenos de discos. En total el peso de este vehículo alcanzaba los 1361 kilogramos que estaban repartidos en su totalidad al cincuenta por ciento en la parte delantera y trasera.
En los comienzos de este vehículo, el BMW M1 tuvo algunos encontronazos con sus clientes debido a que se tardó más tiempo del previsto en satisfacer dichas demandas con lo que en muchos casos fueron los propios consumidores los que decidieron cancelar sus peticiones.
Los años dorados de fabricación de este modelo de la marca BMW fueron viento en popa debido a la fama con la que se alzó el BMW M1. Así llegando al mes de febrero del año 1981 eran 453 los automóviles que se habían fabricado de estas versiones. A partir de ese momento BMW decidió poner punto y final a la vida de este coche que hizo soñar a muchos y disfrutar a unos pocos y que hoy en día sigue siendo recordado como uno de los mejores deportivos de la historia del motor.
Hay que tener en cuenta que el BMW M1 hizo sus pinitos en lo referente a las carreras automovilísticas ya que consiguió la sexta posición en la famosa Le Mans del año 1979.
El BMW M1 desde su nacimiento fue un vehículo que brillo con luz propia, siendo muchos los acontecimientos destacados como la expectación creada por el coupé deportivo M1 en el año 1978 debido a sus espectaculares prestaciones.
La marca BMW se puede dar por satisfecha ya que con el M1 logró lo que otros muchos anhelan ya que el prestigio, el confort y la seguridad están reunidos en este modelo que muchos han denominado una auténtica obra de arte en todos los sentidos ya que incluso el propio Warhol se quedó prendado por la belleza de este automóvil al que retrató con su mejor estilo pictórico.
Hoy en día el M1 sigue seduciendo a algunos coleccionistas de automóviles que se dejan tentar por un precio singular que tan solo algunos pueden pagar; los 80.000 euros por el M1 de carretera o los 150.000 euros por la versión coupé. Aunque algunos dirían que son precios inalcanzables, muchos sueñan con tener el volante de este automóvil entre sus manos para comprobar el placer de pilotar un super coche de los dorados años ochenta; mientras otros se conforman con verlo en museos o exposiciones.

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