En los noventa los mercados automovilísticos crecen en los países de Europa central y oriental. La industria enfrentada a la economía de libre mercado, no puede aprovecharse de este boom anunciado del Este sin contar con Occidente.
La existencia de plantas de producción obsoletas y gamas poco aprovechables hacen muy necesaria inversiones millonarias. Así que para algunas compañías la única solución que les queda es llegar a acuerdos de colaboración con las grandes firmas europeas de la zona occidental.
En este periodo aparecen los coches híbridos que combinan un motor de combustión y otro eléctrico. Con este método se aprovecha un poco de los dos, la impulsión eléctrica se utiliza sobre todo en la ciudad, donde es mucho menos importante la velocidad y más la contaminación. Cuando el conductor necesita dar al coche más potencia en trayectos más largos y continuados, el motor de combustión convencional se encarga de la impulsión del vehículo. Se aumenta el radio de acción del automóvil con este sistema de vehículo híbrido. También es un buen invento para el medio ambiente ya que emiten un 50% menos de gases contaminantes que los coches convencionales de gasolina o diesel, aunque también tiene algún inconveniente: los fabricantes indican que este procedimiento cuesta bastante más que los tipos de impulsión convencional.
Un nuevo y esperado retorno llega en 1991. En la ciudad italiana de Módena aparece el Bugati EB 110, un coche deportivo de ensueño que impresiona por su sofisticada tecnología y por un espectacular diseño. Con este ejemplar se quería emular los históricos legendarios de Ettore Bugatti, que ya habían tenido un gran éxito antes de la Segunda Guerra Mundial. Tras la muerte del fundador de la compañía y los posteriores problemas económicos, en 1960 aparecería el último modelo de la fábrica. Muchos años después, con la ayuda en algunos casos de Ferrari y Lamborghini, la empresa volvería a funcionar hasta llegar a este nuevo Bugatti EB 110, con un chasis de fibra de carbono y una carrocería realizada en aluminio. Tenía un motor de doce cilindros y disponía de turboalimentadores; la transmisión se hacía mediante un sistema de tracción a las cuatro ruedas.
En 1992 las tres grandes firmas norteamericanas, General Motors, Chrysler y Ford alcanzan por fin grandes beneficios. A pesar de que las ventas retrocedieron y hubo pérdidas, este balance positivo se debió a que la industria redujo considerablemente sus costes. A diferencia de la década de los setenta estas marcas optan por vehículos competitivos en el mercado mundial y muy atractivos para el cliente. Ahora las compañías están más preparadas para hacer frente a la amenaza comercial que procede de Japón. El alto cambio del yen frente al dólar repercute de forma negativa en los precios de los vehículos japoneses que se venden en Estados Unidos, además los americanos se aprovechan de la recesión que existe en el país oriental.
En Estados Unidos se van presentando poco a poco modelos nuevos, por ejemplo el Cadillac Seville, una berlina de lujo y el Tourning Sedan STS, también de la misma marca. El modelo Seville subraya la nueva orientación de Cadillac, marca fundamental de General Motors, y uno de los mayores productores de coches de lujo. Este coche consta de dos motorizaciones y puede alcanzar los 240 kilómetros por hora. Al mismo tiempo Ford saca el Crown Victoria, con un motor de 4´6 litros de inyección, seis plazas y cuatro puertas; una carrocería totalmente nueva, cambio automático de cuatro velocidades, y además la transmisión de fuerza sobre las ruedas de atrás se realiza con el Automatic Overdrive, un convertidor con planetario de cuatro velocidades. La versión europea de Ford saca también en la década de los noventa el modelo Scorpio. Perteneciente al segmento E, se introduce en una parte muy competitiva del mercado en la que todas las firmas se esfuerzan por demostrar su capacidad tecnológica. Posee una estética exterior moderna, principalmente en su lado posterior, con un interior nuevo. En lo que se refiere a la mecánica destaca su nueva gama de motores, la nueva suspensión delantera, el cambio automático en la versión Ghia Cosworth y las mejoras en la suspensión posterior. Por lo demás se trata de un coche cómodo, silencioso, con 115 CV y que es capaz de alcanzar los 193 km/h.
También es momento para los monovolúmenes. El primer modelo de este tipo de coche fue el Chrysler Voyager en Estados Unidos, que tardó bastante en llegar a Europa. En el Viejo Continente el líder indiscutible era el Renault Espace y en Japón aparecía el popular Serena. En los noventa es el momento del Citroën Evasion, que confirma la tendencia evidente hacia vehículos de uso familiar. Estos monovolúmenes, que constituyen por sí mismos un segmento propio de mercado, están pensados para el ocio, los viajes etc., y a ha provocado que marcas como Ford y Volkswagen realicen también sus propios modelos. De esta forma podían competir con Renault y su modelo Espace, pionero en estos vehículos.
En estos años a los países del sudeste asiático se les llama pequeños tigres ya que están preparados para introducirse de lleno en la industrialización, situándose en las primeras posiciones Hong Kong, Taiwan y Corea del Sur. En los últimos años la producción se ha disparado sobre todo en el caso de Corea. Los fabricantes de este país forman parte de grandes consorcios industriales. El productor más potente es el socio de Mitsubishi, Hyundai, que fabrica la mitad de todos los coches que se hacen en Corea del Sur. Detrás se sitúa Kia y después se encuentra Daewoo.
Por otro lado Renault completa su enorme oferta con el Twingo, un utilitario que destaca por el uso del espacio en un modelo muy inhabitual en su clase. Recuerda al Renault Espace pero sorprende por sus formas futuristas; además el motor, el habitáculo de pasajeros y el maletero forman un todo de forma que se puede aprovechar al máximo. Su motorización no está acorde con su aspecto revolucionario, ya que tiene uno de 1´3 litros, desarrollado en los años setenta y que ya ha sido usado por los modelos R 6 y en el R 12.
En Fiat, por su parte, después del Fiat Uno se presenta el Punto, en el que por primera vez la marca elabora un cambio de seis velocidades. La versión deportiva de este modelo es el GT que con 136 CV tenía la posibilidad de llegar a los 200 Km/h.

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Yo creo que los 90 fue la época donde la tecnología comenzó a ser más importante dentro de los automóviles y ello produjo un cambio importante en la historia de los vehículos.
Por otro lado tu artículo es muy completo, muy interesante la información.