Alex Crivillé nació el 4 de marzo de 1970 en la localidad barcelonesa de Seva. Desde muy pequeño se sentía atraído por todo lo que tuviera dos ruedas y se moviera, pero también le gustaban otros deportes tan extendidos como el fútbol, y no tanto, como el tenis de mesa.
Pero su familia ya había tenido un pasado relacionado con el motociclismo, su padre y su abuelo, por lo que eso influyó en la curiosidad de Alex por este deporte. A los cinco años ya tenía una Cota 25. Cuando se hizo más mayor aprovechaba las ausencias de su hermano para coger su Yamaha RD. En 1985 participó en la primera competición Critèrium Solo Moto, carrera que lograría ganar un año después, triunfo importante porque la Federación Española de Motociclismo se fijo rápidamente en él y lo fichó. Esto le supuso participar en el Campeonato de Europa con una moto Derbi de 80 c.c. Tuvo un papel bastante destacado y podría haber sido mucho mejor si no se hubiera caído en la última ronda que le relevó a la tercera posición. Del mismo modo participó en el Mundial de la categoría donde fue undécimo.
En 1988 consiguió el subcampeonato mundial de 80 c.c. Ese mismo año hizo su primera aparición en la cilindrada de 125 donde lo más destacado fue su novena plaza en el Gran Premio de Gran Bretaña. Un años después se proclamaría campeón del Mundo con sólo diecinueve años, el piloto más joven que lo conseguía en ese momento. Ganó cinco pruebas. Pero a Crivillé le gustaban las cilindradas más importantes así que al año siguiente corrió en 250 c.c. con Yamaha-Marlboro, que estaba dirigido por Giacomo Agostini. Las cosas no le fueron muy bien, termina el Mundial undécimo y sólo tuvo un quinto puesto digno de reseñar en Hungría. Al año siguiente vuelve a las órdenes de J.J. Cobas, con el que había ganado el título de 125 pero las cosas no mejorarán, acabará la temporada en un discretísimo decimotercer puesto. En 1992 haría su debut en el máxima categoría, en los 500 c.c. con Honda en el equipo del también piloto Sito Pons, que en ese instante se acababa de retirar. A diferencia de los años anteriores “Crivi” sorprendió por sus estupendos resultados, ya que en la tercera carrera del año consigue una plaza de podio en Malasia, junto a dos grandes campeones Doohan y Rainey. Pero la gran sorpresa llegaría en Holanda, en el circuito de Assen donde Alex Crivillé se convirtió en el primer piloto español que ganó una carrera de 500. Al final quedó octavo en el Mundial, un meritorio puesto para ser su primer año en esa categoría.
1993 no fue un buen año para el catalán ya que sólo logró dos terceros puestos en España (Jerez) y de nuevo en Holanda. Pero se esperaba algo más en esta segunda temporada y sólo pudo ser otra vez octavo. El campeón fue Schwantz.
Un año después Alex tiene que tomar una importante decisión en su carrera para intentar progresar en el motociclismo. Deja a Sito Pons y ficha por el HRC, el equipo de Doohan, que había tenido un gravísimo accidente en 1992. Crivillé aprenderá mucho con el australiano, su presencia le marcará todo su vida y fue un antes y un después en su carrera. El español logra esa temporada tres terceros puestos y el sexto puesto en la clasificación general, algo que no está mal si tenemos en cuenta que Alex apenas hizo pretemporada por el tardío fichaje por HRC. En 1995 sigue trabajando duro con los técnicos de Honda y eso da sus frutos en las pistas. Consigue sus segunda victoria en 500 c.c. en casa, en el Gran Premio de Cataluña, y sube al podio con un segundo puesto en Holanda, y es tercero en Australia, Malasia, España e Inglaterra. Acaba en cuarta posición el Mundial, sólo por detrás de Doohan, Beattie y Cadalora, por este orden.
1996 supone otra mejora para Crivillé ya que es capaz de mantener varios vuelos con el gran campeón Doohan, e incluso ganarlos. Sube varias veces al podio pero la mala suerte se ceba con él precisamente en Jerez donde se cae en aquella carrera que tuvo una invasión de público. Este contratiempo no desanimaría a Alex que logró superar a Doohan en dos pruebas en la misma línea de llegada, en Austria y en Brno. Con todo el australiano vuelve a hacerse con el título, el tercero ya, y Alex es segundo.
En 1997 se repite de nuevo el duelo entre los dos colosos, pero sólo en las primeras carreras de la temporada, ya que Crivillé se cae en Assen y se fractura gravemente la muñeca, lo que le impedirá disputar varios grandes premios. A su vuelta deja un gran sabor de boca, gana en Phillip Island además de su victoria en Jerez, pero Doohan es de nuevo el campeón.
1998 sería un año de problemas para Alex. No logra buenas posiciones y especialmente recibirá un durísimo golpe con la noticia de la muerte de su padre. Con todo consigue ganar de nuevo en Jerez y en Francia y queda tercero en la clasificación.
En 1999 Alex Crivillé se proclama Campeón del Mundo, la primera victoria para el motociclismo español. Es un año redondo porque consigue ganar seis carreras (Jerez, Francia, Italia, Cataluña, Inglaterra y San Marino) y su superioridad es aplastante. Doohan apenas participó ese año por su espectacular caída en Jerez. Alex también acabó el Mundial con una fractura en su muñeca pero consiguió los puntos suficientes para ser el primero. A partir de aquí todo fue un calvario. En el año 2000 sólo puede ser noveno y lo más reseñable hasta su retirada fueron sus dos actuaciones en Jerez, su circuito favorito: en 2000 ganó la segunda manga de una carrera interrumpida por la lluvia y al año siguiente logró subir al “cajón” tras una remontada espectacular desde los últimos puestos. Al final de su carrera fichó por el equipo de Luis D´Antín pero empezaron los desvanecimientos continuos de Alex que le obligaron a hacerse numerosas pruebas médicas que descartaran una posible epilepsia leve. El caso es que anunció una retirada temporal que muy pronto de convirtió en definitiva en mayo de 2002.
Alex Crivillé recibió un homenaje en Jerez cuando anunció su adiós de las pistas, en el lugar donde había ganado cuatro grandes premios y se había subido nueve veces al podio. También estuvo con los aficionados en Montmeló, donde se le saltaron las lágrimas ante el cariño de la gente. Y es que no se consigue todos los días mantenerse 17 años en lo más alto, ganar un total de veinte pruebas y acabar entre los tres primeros en 66 ocasiones.

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Alex Crivillé se merece una atención especial ya que supuso para mi el descubrimiento del motociclismo como un deporte bello. Este gran campeón español nos ha regalado momentos y carreras que pasaran a la historia.